RETINAS Y RUTINAS


A veces la vida te lleva por caminos desconocidos y en el mejor de los casos descubres cosas que siempre estuvieron ahí pero que por alguna extraña razón no consiguieron captar tu atención. Australia abrió mis ojos a los colores. El Sahara, más concretamente los campamentos de refugiados saharauis en Tindouf (Argelia), a las miradas. La gente que me rodea, a los recuerdos. Y la tierra me recuerda que, antes de que nos empeñáramos en acabar con ella y por tanto con nosotros mismos, hubo un tiempo en que las cosas se hacían sin prisa, sin presión. Que el mero hecho de contemplarla producía una enorme satisfacción.
Hablar de detener el tiempo y de robar el alma resultaría prepotente viniendo de alguien que nunca va a pretender pasar de ser un simple aficionado-apasionado de la fotografía, eso lo dejo para los profesionales. En mi caso podríamos decir que a mi edad la memoria empieza a ser como un pez resbaladizo, que intentas retener pero que se te escurre de las manos sin poder hacer nada para evitarlo. Y yo no quiero olvidar que vi esos colores, esas miradas, que viví esos momentos y que disfruté de esos lugares siempre en buena compañía.
Por eso os doy la bienvenida a este pequeño rincón de mi memoria. Quien busque aquí algo más que esos pequeños o enormes detalles, pierde el tiempo. Cuando estés mirando mis fotos, no pienses que simplemente ves fotografías, piensa que me estás mirando fijamente a los ojos, re-viviendo conmigo esos instantes que fueron pasado y que son presente porque un día pasaron de mi retina a la cámara. Piensa que son la muda banda sonora de algunos de mis mejores momentos y que a menudo se disfruta tanto viviéndolos como recordándolos. Retazos de mi retina y de mis rutinas.

Alfredo Piedrafita

ALF